Lo recuerdo, como si fuera hoy, estábamos en la fila del colegio celebrando el día de Duarte . Generalmente, para personificar al patricio, buscaban un alumno de tez clara y pelo lacio, pero para sorpresa de todos, el Duarte de ese año era negro. Se metió en el papel cual actor profesional, todos nos quedamos en atención disfrutando del acto con un orden que en muy pocas ocasiones las monjas encargadas del colegio pudieron conseguir en este tipo de actividades, a partir de ese día el joven pasó a ser conocido como Duarte y todos orgullosos y sonrientes le saludábamos en los pasillos. Años más tarde, me encontré con él en la universidad, con la formalidad que siempre le había caracterizado me saludó y me contó muy entusiasmado sobre sus estudios de cine, yo sabía que se inclinaría por las artes y me sentí muy contenta de que estuviera persiguiendo sus sueños, pero uno no puede evitar ciertas reflexiones. Artista, pobre, negro, en un país subdesarrollado. Cuando todos eso...
Reflexiones, historias, sucesos... la vida desde mi realidad