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Liberación Femenina

Siempre que tenemos unos minutos libres en el trabajo nos ponemos a hablar de algún tema de actualidad o a leer la parte de las revistas donde el público escribe buscando ayuda psicológica. Generalmente son mujeres las que escriben y en cada edición tenemos una dosis de problemáticas que giran en torno a lo mismo con diferentes protagonistas.

  • ·         La que está con un hombre casado y aunque va pasando el tiempo (a veces hasta llegan a tener hijos) el tipo nunca termina de divorciarse.
  • ·         La joven casada con un señor mucho mayor que ella solo por “seguridad” económica.
  • ·         Aquella que tiene  relaciones paralelas y no se decide por ninguno asegurando amar a los dos (¿Cuál será su  concepto de amor?)
  • ·         La que es consciente de que comparte la cama con un “patán” pero insiste  en engañarse creyendo que un día va a cambiar (el perro huevero aunque le quemen en hocico sigue comiendo huevos)  etc.

Leyendo todo esto me pregunto si de verdad existe la liberación femenina que hemos utilizado como bandera en los últimos tiempos.

Liberación femenina no es solo  votar, conducir o trabajar para lograr independencia económica sino que también implica independencia sentimental, sexual y social para que el fenómeno sea completo, de lo contrario  solo seremos mujeres que producen dinero  y hacen fila cada cuatro años para elegir autoridades.

Conozco muchas mujeres “inteligentes” que se han destacado como estudiantes, han conseguido buenos trabajos, buenos salarios y son de carácter  respetable (no porque infundan temor, sino cierto nivel de sobriedad) que son sentimentalmente dependientes y en muchas ocasiones son  manipuladas por sus parejas, sin embargo  por su status profesional, social y/o económico el público las percibe como mujeres liberadas.

 Es maravilloso cuando podemos cooperar con la economía de nuestros hogares, cuando excusadas por la coquetería que caracteriza nuestro género  podemos comprar nuestras cosas sin depender  de otro, pero también es bueno ser dueñas de nosotras, de nuestros principios, utilizar nuestra libertad de ser  mostrando nuestra personalidad sin sentirnos cohibidas o amenazadas, mantener nuestras amistades y construir nuevas relaciones de amistad sin pedir autorización más que a nosotras mismas.  

En el momento en que descubrimos lo que somos y hacemos uso de los derechos que hemos recibido como herencia de generaciones pasadas  no nos rebajamos a ser conscientemente plato de segunda mesa, no nos encadenamos a nadie por seguridad económica (si tenemos salud, fuerza y una mente que funciona no nos va a costar trabajar), no jugamos con  los sentimientos ajenos con la excusa  de un amor que no hemos experimentado , no renunciaremos a lo que somos  para ser amadas por representar el  papel que otro ha escogido para nosotros y mucho menos nos dejaremos manejar cual marioneta en función especial.

Cuando en una relación las personas están unidas  por amor hay confianza, respeto por la individualidad de cada uno y aunque haya  una que otra diferencia de opinión o dificultad (como en todo caso real donde ambos piensan) los momentos de felicidad serán auténticos  ya que no hay mejor sensación que sentirse querido tal y como uno es, Just the way you are… Como dice Bruno Mars ;-)

El dinero no tiene dueño, las poses terminan en depresión  y en calidad de personas no estamos diseñadas para ser tratadas como objetos.  Valórate, supérate, ámate, sé. Solo así aprenderás a valorar, a animar a los demás a superarse, a amar y a respetar la libertad de ser de los demás, de tu pareja inclusive.
Una vez aprendamos esta lección cambiará el contenido de las cartas y la depresión que hoy acompaña a muchas no será más que una sombra del pasado.





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