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Mostrando entradas de julio, 2013

El pecado de ser positivo

En más de una ocasión he criticado ese constante estado de felicidad  en el que aparentan vivir algunas personas, más falso que las imitaciones chinas de la Barbie (a las que no se le doblan las rodillas y se sientan con las piernas abiertas). El problema de esa falsa felicidad es que ha hastiado a las personas al punto que creen que no hay nadie que pueda ser verdaderamente feliz y que las pretensiones de positivismo son solo una careta para la desventura del vivir. Pero no es así. 
Para bien o para mal, estamos aquí. En un mundo sin recetas plagado de excesos y maldad, donde quien no anda buscando un héroe quiere ser uno. Abres el periódico y cuando no te ensucia de sangre con un caso de violencia, sientes el escupitajo de un político en tu cara  con sus  actos o sus declaraciones. Imaginen una vida que atraviese los días solo revolcándose en ese fango, llenándose de indignación hasta más no poder, popularizando únicamente esa miserable realidad. Es una existencia tan carente de sent…

Nadando contracorriente

Lo recuerdo, como si fuera hoy, estábamos en la fila del colegio celebrando el día de Duarte. Generalmente, para personificar al patricio, buscaban un alumno de tez clara y pelo lacio, pero para sorpresa de todos, el Duarte de ese año  era negro. Se metió en el papel cual actor profesional, todos nos quedamos en atención disfrutando del acto con un orden que en muy pocas ocasiones las monjas encargadas del colegio pudieron conseguir en este tipo de actividades, a partir de ese día el joven pasó a ser conocido como Duarte y todos orgullosos y sonrientes le saludábamos en los pasillos.
Años más tarde, me encontré con él en la universidad, con la formalidad que siempre le había caracterizado me saludó y me contó muy entusiasmado sobre sus estudios de cine, yo sabía que se inclinaría por las artes y me sentí muy contenta de que estuviera persiguiendo sus sueños, pero uno no puede evitar ciertas reflexiones. Artista, pobre, negro, en un país subdesarrollado. Cuando todos esos factores se …

Del otro lado del charco

Motivada por una compañera de la universidad, en abril del 2012 apliqué por una beca para el Máster   Executive en Administración y Dirección de Empresas Online de la Escuela de Organización Industrial EOI. En julio recibí un correo donde decía que me habían concedido la beca y así empezó una experiencia alucinante que, entre otras cosas, me ha llevado del otro lado del charco. 

Un viaje de ocho horas en las que te das cuenta que, a veces, la diferencia entre un vuelo en clase turista y una guagua pública es solo el medio de transporte, porque los personajes pintorescos que te encuentras en una y en otra situación, son casi los mismos (la joven que priva en buena y en sus modales deja salir el patio, la doña que no te deja dormir contándote cada cosa que le ha pasado,  los niños que creen estar en un parque de diversiones, el bebé que no para de llorar..... de todo). Termina el trayecto miras a tu compañera con los ojos más brillantes que los de un niño en día de reyes, sonríes y pie…