Ir al contenido principal

Autodiscriminación

El término puede sonar un poco absurdo, uno se pregunta ¿Cómo es posible que una persona se rechace a sí misma, o a lo que representa? Pero así es, y de acuerdo al proverbio chino que reza “Antes de iniciar la tarea de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa” vamos a iniciar por aquí, por nuestra querida mitad de isla donde a pesar de que aproximadamente el 90% de la población es negra, a veces parece hasta un pecado ser de color y/o tener rasgos característicos de esta raza.

Lo peor de todo es cuando nosotros mismos nos denigramos, cuando hacemos un esfuerzo consciente por “blanquear” la familia (como si fuéramos animales buscando nuestras parejas por raza) rechazando lo que somos y a la vez confinando al olvido una historia de revolución y grandes sacrificios para que los negros pudiéramos vivir el libertad y con igualdad de derechos.  Pero cuando somos nosotros quienes denigramos a nuestros iguales ¿Qué se puede esperar de un blanco?

Hace unas semanas entró una joven a mi trabajo en sustitución de una compañera que además de ser “buena gente” y excelente profesional, tiene rasgos propios de la raza blanca (piel clara, nariz perfilada, pelo lacio etc.). En cambio la nueva incumbente es negra, de labios carnosos y ojos saltones.  Ella también es una persona de buen trato y muy inteligente, pero desde que llegó sin siquiera darse la oportunidad de conocerla el comentario oficial en los pasillos  es “¿vieron que “fea” la sustituta de fulana?”  Lo más gracioso es que quienes emiten esos comentario son negros iguales a ella “el burro hablando de orejas”.

Este tipo de cosas  me molesta porque es una muestra de que aunque hace tanto tiempo que se abolió la esclavitud y aunque no tenemos físicamente grilletes, estamos plagados de una esclavitud mental que hace que por el color de nuestra piel nos consideremos inferior a otro grupo racial. Me molesta igualmente porque me recuerda mi propia historia, yo también entré a trabajar  allá en sustitución de una joven que aparte de ser muy inteligente era rubia y de ojos claros, por lo que imagino que en aquellos días los comentarios fueron los mismos. Eso tiene sus ventajas y desventajas. Lo bueno es que de entrada conoces el verdadero “Yo” de las personas, lo malo  es tener que manejar con inteligencia la mediocridad de ciertos personajes que por considerarse superiores a ti te hablan de forma despectiva.

A medida que va pasando el tiempo tus capacidades y la forma en que te manejas hace que la gente te empiece a ver de forma diferente. Al principio eres  la “prietica”, después la “morenita” simpática que trabaja aquí desde hace un tiempo, de ahí evolucionas en la “indiecita” encargada del área.  Este asunto aunque a veces de un poco de risa (es increíble como el cariño de la gente hace que te vea diferente aunque físicamente sigas siendo la misma) es una gran muestra de ignorancia que se da hasta en clases profesionales (la percepción  de ti cambia hasta tu color de piel porque la gente siente que verte negra es verte fea y como ahora  te aprecia te cambian hasta a un grupo racial inexistente “Indio”).

Es hora de terminar de entender que los grupos raciales no son superiores o inferiores entre ellos, simplemente somos personas diferentes con IGUALDAD de derechos.  Michael Jackson en su afán por ser blanco vivió mucho tiempo cohibido de realizar actividades sencillas porque sus tratamientos para blanquearse no lo permitían y murió vuelto una “cosa”, tenemos un Sammy Sosa que parece una momia por efectos de una “crema blanqueadora”  para aclarar su tono de piel. Yo personalmente creo que quien vive de esa forma se pierde de lo mejor de la vida.

Tus valores, tu educación y la forma en que tratas a los demás es lo que te puede convertir en superior o inferior a otros.  La discriminación es un acto de bajeza,  la autodiscriminación le suma a la bajeza ignorancia.


Entradas populares de este blog

La virtud de no encajar

Durante mucho tiempo pensé que lo ideal era ser parte de un grupo, incluir ciertas practicas en mis hábitos como norma de lo socialmente correcto: Bordar, celebrar una linda fiesta a los 15, hacerme novia de un joven valeroso a los "20 y pocos" y formar una familia normalita a los "20 y largos". Pero a medida que fui creciendo y conociendo, mi parecer ante estas cosas fue cambiando... y qué bueno! 
Sorry mommy, I'm not that kind of girl.  "Hay un tipo de persona que no encaja, pero también están aquellas que se resisten a encajar" (en ese segundo grupo me encuentran a mí ;))  Recuerdo con ilusión la primera fiesta de 15 años a la que me dejaron ir (eso si, mi papá me fue a buscar tempranísimo! :s) Era el cumpleaños de una de mis mejores amigas, todavía lo es, y yo estaba emocionada y feliz de verla tan linda y compartir con todo el grupo, ese mismo día me di cuenta que prefería ser invitada que festejada y no dejé a mi mamá organizarme fiesta de cumpl…

Hablemos del respeto

La belleza de hablar, más que pronunciar bien y utilizar palabras rebuscadas, está en honrar con hechos cada palabra que sale de nuestra boca. Hoy hablaré del respeto. La frecuencia con que utilizamos el término y la poca correspondencia que tiene, en algunos casos, con la realidad.   "El respeto es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única". Wikipedia



Este es de los términos que adornan las paredes de las aulas de educación primaria en el muro donde se escriben los valores. Respeta a tus mayores, a tus profesores, tus superiores.... pero ¿Qué hay del respeto por uno mismo? Nadie puede dar lo que no tiene, si primero no nos respetamos a nosotros mismos lo que vamos a sentir por los demás es miedo, no respeto. 
No le grito a mi madre por miedo al castigo, no…

Goodbye 2017

Que soy suficiente. Que lo mejor es que la vida pase como le de la gana. Que a veces eres tan suertuda que te toca ver cómo se cae de cabeza quien tiró la cáscara para que resbales en la vida. Que estoy felizmente cansada. Que el futuro es retante y me emociona más de lo que me asusta. Que no llega nunca la edad en la que uno por fin entiende lo que en realidad quiere en la vida y al final la opción es acomodarse en la realidad menos jodida (aparecerán seres excesivamente positivos que me dirán que no es así, pero tendré que comprobarlo en carne propia para cambiar de opinión).
Todo eso he aprendido...




Hace cuatro años de la última vez que diciembre me encontró feliz de estar estresada, agradecida de las vueltas que da la vida y con la ilusión de enfrentar expectativas muy altas sin temor a no poder cumplir, no porque me crea super poderosa sino porque sé que puedo salir del fondo si me tocara volver  caer.

No tengo metas, porque lo que mejor me ha funcionado es cuando la vida toma el cur…