Ir al contenido principal

Temor al compromiso


Alguna vez  ha sentido ese sustito  ante una propuesta o la toma de una importante decisión que le compromete con algo o con alguien?  Ese temor natural ante un nuevo reto, muestra de la responsabilidad que mora en el subconsciente que nos dice “si aceptas el reto tienes que asumir todo lo que conlleva el mismo” no es fácil. A todos nos pasa en algún momento y quienes acostumbran a dejar pasar estas situaciones para evitar sentir el peso del compromiso,  con el tiempo suelen quedarse atrapados en un bache invisible en nombre de la libertad.

Si me pidieran denominar esta época, diría que es la época de las libertades (aunque sean disfrazadas). Tenemos libertad de cultos,  libertad de prensa, libertad de expresión, libertad sexual etc.  Pero muchos han encontrado allí un nicho perfecto para enterrar sus responsabilidades, sus vidas se tambalean  entre hacer y no hacer, son expertos en iniciar proyectos a los que no dan continuidad porque cuando la cosa se pone difícil el amor a su “libertad” los hace salir corriendo. En el momento en que abandonan se sienten libres, pero con el tiempo, cuando llega ese momento inevitable de reflexión donde pasan inventario a su existencia,  se dan cuenta de que por no comprometerse con nada no se han desarrollado.

Resistirse a hacer compromisos, incluso con nosotros mismos  nos condena al estancamiento. La vida se compone de etapas, pero pasar de una a otra requiere de la decisión, paciencia y perseverancia propias en una persona que está comprometida por lo menos con su futuro. Fuera maravilloso si pudiéramos disponer de una especie de marcador o alarma que señalara el fin de una etapa y nos empujara hacia la otra sin mayores complicaciones. En la niñez  ese marcador son nuestros padres, en la vida adulta lo son la necesidad de cambiar y el deseo de desarrollarnos, pero cuando  vivimos como barco a la deriva (“libres” pero sin rumbo fijo)  nos acomodamos tanto en esa concepción de libertad que le huye a las responsabilidades, que cuando nos damos cuenta  de lo necesario que es marcar pautas a nuestra vida a veces el chance ya se ha ido.

Aunque suene algo repetitivo “el triunfo sin sacrificio no se disfruta igual” y tampoco se aprovecha. Son esos momentos de aprieto los que dan significado a los logros. Esas horas en que apelando a la imaginación  y esforzándonos un poco más de lo que creíamos era nuestro límite, terminamos consiguiendo lo que parecía imposible, pero solo una persona comprometida con el logro de un objetivo permanece en el proceso.
Así sea en una relación de pareja, un proyecto de trabajo o sencillamente con tu persona, atrévase a iniciar pero comprométase a permanecer.

En algunos casos aún estando comprometidos las cosas no funcionan, cuando esto pasa es insensato insistir en ello y lo más prudente es  darlo por terminado, tomar la experiencia como lección y abrirse a nuevas oportunidades. Aun así hay que dar carácter a las cosas que hacemos por más sencillas que parezcan, de lo contrario no pasaremos de ser emprendedores. Es bueno emprender, pero el verdadero aporte se hace  cuando el proyecto se hace perpetuo. 

Entradas populares de este blog

La virtud de no encajar

Durante mucho tiempo pensé que lo ideal era ser parte de un grupo, incluir ciertas practicas en mis hábitos como norma de lo socialmente correcto: Bordar, celebrar una linda fiesta a los 15, hacerme novia de un joven valeroso a los "20 y pocos" y formar una familia normalita a los "20 y largos". Pero a medida que fui creciendo y conociendo, mi parecer ante estas cosas fue cambiando... y qué bueno! 
Sorry mommy, I'm not that kind of girl.  "Hay un tipo de persona que no encaja, pero también están aquellas que se resisten a encajar" (en ese segundo grupo me encuentran a mí ;))  Recuerdo con ilusión la primera fiesta de 15 años a la que me dejaron ir (eso si, mi papá me fue a buscar tempranísimo! :s) Era el cumpleaños de una de mis mejores amigas, todavía lo es, y yo estaba emocionada y feliz de verla tan linda y compartir con todo el grupo, ese mismo día me di cuenta que prefería ser invitada que festejada y no dejé a mi mamá organizarme fiesta de cumpl…

Hablemos del respeto

La belleza de hablar, más que pronunciar bien y utilizar palabras rebuscadas, está en honrar con hechos cada palabra que sale de nuestra boca. Hoy hablaré del respeto. La frecuencia con que utilizamos el término y la poca correspondencia que tiene, en algunos casos, con la realidad.   "El respeto es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única". Wikipedia



Este es de los términos que adornan las paredes de las aulas de educación primaria en el muro donde se escriben los valores. Respeta a tus mayores, a tus profesores, tus superiores.... pero ¿Qué hay del respeto por uno mismo? Nadie puede dar lo que no tiene, si primero no nos respetamos a nosotros mismos lo que vamos a sentir por los demás es miedo, no respeto. 
No le grito a mi madre por miedo al castigo, no…

Goodbye 2017

Que soy suficiente. Que lo mejor es que la vida pase como le de la gana. Que a veces eres tan suertuda que te toca ver cómo se cae de cabeza quien tiró la cáscara para que resbales en la vida. Que estoy felizmente cansada. Que el futuro es retante y me emociona más de lo que me asusta. Que no llega nunca la edad en la que uno por fin entiende lo que en realidad quiere en la vida y al final la opción es acomodarse en la realidad menos jodida (aparecerán seres excesivamente positivos que me dirán que no es así, pero tendré que comprobarlo en carne propia para cambiar de opinión).
Todo eso he aprendido...




Hace cuatro años de la última vez que diciembre me encontró feliz de estar estresada, agradecida de las vueltas que da la vida y con la ilusión de enfrentar expectativas muy altas sin temor a no poder cumplir, no porque me crea super poderosa sino porque sé que puedo salir del fondo si me tocara volver  caer.

No tengo metas, porque lo que mejor me ha funcionado es cuando la vida toma el cur…