Ir al contenido principal

Placer, espiritualidad y libertad

Alguno ha visto la película Eat Pray Love? Debo admitir que la primera vez que la vi, después de hora y media de lentitud ya me estaba quedando dormida en la sala de cine. Luchando para mantener los ojos abiertos miraba a mi amiga y le preguntaba ¿A que hora va a aparecer Javier Barden? Se supone que él y Julia Roberts eran los protagonistas, pero ella ya había cruzado el continente, comió como loca en Italia;  reza, medita, reflexiona en la India y el tipo nada que aparece. Yo ya estaba aburrida, hasta  que llega a indonesia y por fin aparece el "tíguere" (como diría mi buena amiga indhira). La verdad no puedo decir que está en mi lista de películas recomendadas; aunque debo ser un poco masoquista porque la he visto dos veces.


A finales de enero fui a pasar una semana a casa de mi amiga y allá me topo con el libro "Eat Pray Love", ya había repasado varias veces las revistas de consejos fashion femeninos, no llamaba mi atención la programación en la TV y al cabo de tres días no me quedó mas opción que empezar a leer el libro para entretenerme mientras estaba allá. Inicié la lectura un poco escéptica por la frustración que ya tenía con la película, pero después de unas cuantas páginas ya estaba completamente enganchada. Leía la odisea existencial de Elizaber Gilbert "Liz" y pensaba "esta loca se parece mucho a mí". Casi todas pasamos por los mismos problemas existenciales, aunque cada una los enfrenta de forma distinta. Cuando llegó el día de regresar a mi casa, todavía andaba con Liz (el personaje principal del libro)viajando por Italia, así que junto con mis cosas, traje también el libro para terminar de leerlo en  casa (OJO, con previa autorización de mi amiga).

Esta vida moderna trae consigo una compañera que nos envuelve a tal punto que olvidamos el hecho de que existen muchas cosas en el mundo más allá de nuestro entorno y que la vida es más simple de lo que uno cree, La rutina. Hago esto, consigo aquello, logro tal posición, novio, marido, casa, hijos... y nos hacemos viejos teniendo muchas cosas de las que no hemos disfrutado por falta de tiempo, tiempo que gastamos en acumular y al final nos queda  tan poco como a quién nunca ha tenido nada. 

[ Control ]

Esa palabrita mágica presente en muchas de las costosas conferencias que dan empresas y particulares para "sacar mayor provecho" a nuestro tiempo, a nuestra vida. ese bendito control tenía a una mujer "exitosa" a punto de suicidarse por sentir que no había desempeñado bien su papel en la vida. Tenía un buen trabajo, una casa ostentosa, iba a fiestas elegantes, un matrimonio "estable" pero se sentía vacía, triste. El próximo paso era tener un bebé, se supone que debería estar ansiosa por ser mamá pero... ¿Donde rayos está escrito que en la vida todos debemos seguir el mismo manual? ¿Quien dice que por hacer algo diferente a la mayoría soy una fracasada? Una noche Elizabeth tocó fondo, terminó con su matrimonio y después de un divorcio tortuoso y posteriormente un romance absorbente, su vida era un caos en el que no se encontraba ni a ella misma, por lo que decide emprender un viaje de un año por tres países, que cambia su vida para siempre.

Placer 


El primer destino de Liz fue Italia, aparte de comer como loca (confieso que en más de una ocasión me dieron ganas de cerrar el libro y juntarme con mis amigas para ir a comer pizza Italiana, de la de verdad... nada que ver con las franquicias gringas) y aprender un nuevo idioma;  allí aprendió a descubrir la felicidad en las cosas simples, a disfrutar del placer de no hacer nada "Bel far niente"Estamos tan acostumbrados al estrés y las obligaciones, que llega un momento en el que nos olvidamos del placer de saborear la comida, de disfrutar de una buena conversación entre amigos, de la dicha de pasar un momento en familia. Cosas más placenteras que pasar el día en pijamas viento TV, lo que generalmente hacemos cuando no tenemos trabajo. 

A veces tenemos la oportunidad de ser felices en nuestras narices y por seguir las directrices de una frívola sociedad la dejamos pasar. 

Espiritualidad


Cada denominación religiosa le llama de alguna forma, pero por mas vuelta que le damos al asunto todos quedamos en lo mismo, necesitamos a Dios. Es el eje en el que se apoyan las constantes revoluciones de la vida, ese que actúa en nuestro ser cuando las terapias ya no funcionan, esa voz que vienen de adentro a consolarnos en las horas de desesperación y que nos grita como alarma en la mañana cuando renunciamos a lo que somos por cumplir con reglas sin fundamento que un día alguien se inventó y que todos siguen sin cuestionar como si tuvieran el cerebro de adorno.

La segunda parada en el viaje de Liz fue en la India (y yo con mi enganche con el libro hasta intenté hacer los ejercicios de meditación y  Yoga, pero oportunamente me encontré con un artículo que hablaba de la lesiones de quienes se ponen a hacer Yoga sin supervisión y "barajé" eso :p).  Allí Liz pensó en hacer un cambio radical en su vida, ser otra persona para agradar a Dios, pero  en el proceso entendió lo siguiente: 

"Dios vive en ti como vives tú y es exactamente como eres tú. No tiene ningún interés en verte montar un número ni en que cambies tu personalidad porque tienes una idea peregrina sobre el aspecto o la conducta de una persona espiritual. En el fondo todos pensamos que, para ser sagrados, tenemos que cambiar radicalmente de personalidad, renunciando a nuestra individualidad" 

Libertad


La última parada de Liz fue en Bali, Indonesia. En este punto ya era una mujer equilibrada y espiritual, estaba allí en busca de un viejo curandero que una vez le había hecho una predicción y para aprender cosas de una nueva cultura, aprender a ser amable y feliz como los ciudadanos de Bali; aunque en el proceso tuvo oportunidad de conocer la historia sangrienta detrás de aquella felicidad y cambió un poco el concepto fantástico que tenía de aquellas personas que a simple vista parecían no haber conocido nunca el sufrimiento o la tristeza. Lo mas chulo de esta parte es que también en Bali, es donde Liz encuentra el amor. Ustedes dirán, pero Fiores, cómo poner el título de libertad a la parte donde encuentra el amor, o sea... libre y acompañada? Pues sí, el amor también es libertad ;) 

No se si será vejez o madurez, pero  llega un momento en que dejas de buscar o esperar un príncipe que venga en rescate de tu vida, no hace falta porque tu misma te has rescatado, porque has aprendido a cuidar tu corazón y tu persona, a respetarte, a demandar respeto; entonces cuando llega el amor aparece en forma de un compañero que te apoya sin pretender ser tu dueño, con el que descubres los placeres de la vida en pareja, y que aunque a veces te hace perder el equilibrio no te perderás a ti y siempre serás libre. 

Creo que con el argumento de este libro se pudo haber hecho un mejor filme, pero me alegró compartir mi realidad con este viaje literario por un par de semanas. 

Por experiencia propia he comprendido que aunque mi vida es diferente al manual por el que se rige la mayoría, uno siempre encuentra la manera de ser feliz. Aunque,a veces, he tenido que resbalar para comprenderlo, ahora mas que nunca sé que no me conviene apartarme del eje que Dios representa en mi vida.  Después de una que otra decepción  no me interesan los "príncipes al rescate" y mientras llega mi compañero en el viaje de la vida disfruto el placer de lo simple, me ocupo de mi propia existencia y cultivo mi libertad.

hasta la próxima! :) 






Entradas populares de este blog

La virtud de no encajar

Durante mucho tiempo pensé que lo ideal era ser parte de un grupo, incluir ciertas practicas en mis hábitos como norma de lo socialmente correcto: Bordar, celebrar una linda fiesta a los 15, hacerme novia de un joven valeroso a los "20 y pocos" y formar una familia normalita a los "20 y largos". Pero a medida que fui creciendo y conociendo, mi parecer ante estas cosas fue cambiando... y qué bueno! 
Sorry mommy, I'm not that kind of girl.  "Hay un tipo de persona que no encaja, pero también están aquellas que se resisten a encajar" (en ese segundo grupo me encuentran a mí ;))  Recuerdo con ilusión la primera fiesta de 15 años a la que me dejaron ir (eso si, mi papá me fue a buscar tempranísimo! :s) Era el cumpleaños de una de mis mejores amigas, todavía lo es, y yo estaba emocionada y feliz de verla tan linda y compartir con todo el grupo, ese mismo día me di cuenta que prefería ser invitada que festejada y no dejé a mi mamá organizarme fiesta de cumpl…

Hablemos del respeto

La belleza de hablar, más que pronunciar bien y utilizar palabras rebuscadas, está en honrar con hechos cada palabra que sale de nuestra boca. Hoy hablaré del respeto. La frecuencia con que utilizamos el término y la poca correspondencia que tiene, en algunos casos, con la realidad.   "El respeto es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única". Wikipedia



Este es de los términos que adornan las paredes de las aulas de educación primaria en el muro donde se escriben los valores. Respeta a tus mayores, a tus profesores, tus superiores.... pero ¿Qué hay del respeto por uno mismo? Nadie puede dar lo que no tiene, si primero no nos respetamos a nosotros mismos lo que vamos a sentir por los demás es miedo, no respeto. 
No le grito a mi madre por miedo al castigo, no…

Goodbye 2017

Que soy suficiente. Que lo mejor es que la vida pase como le de la gana. Que a veces eres tan suertuda que te toca ver cómo se cae de cabeza quien tiró la cáscara para que resbales en la vida. Que estoy felizmente cansada. Que el futuro es retante y me emociona más de lo que me asusta. Que no llega nunca la edad en la que uno por fin entiende lo que en realidad quiere en la vida y al final la opción es acomodarse en la realidad menos jodida (aparecerán seres excesivamente positivos que me dirán que no es así, pero tendré que comprobarlo en carne propia para cambiar de opinión).
Todo eso he aprendido...




Hace cuatro años de la última vez que diciembre me encontró feliz de estar estresada, agradecida de las vueltas que da la vida y con la ilusión de enfrentar expectativas muy altas sin temor a no poder cumplir, no porque me crea super poderosa sino porque sé que puedo salir del fondo si me tocara volver  caer.

No tengo metas, porque lo que mejor me ha funcionado es cuando la vida toma el cur…