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Más feliz que perfecta

Así decía el primer tweet del día de una de mis cuentas favoritas, es que a veces erróneamente llegamos a concebir la perfección como sinónimo de felicidad y la búsqueda de la vida perfecta, más bien lo que entendemos como "vida perfecta",  nos puede llevar a ser muy infelices. 


Nuestro error más común en cuestiones de felicidad es que tenemos tendencia a buscarla fuera de nosotros. Una casa, un vehículo, dinero en efectivo, esas vacaciones estilo estrella hollywoodense, celebración de fiestas pomposas que son más inolvidables por las deudas que dejan que por el bienestar que producen, ropa a la última moda, entre otras cosas con las que crearemos una vida perfecta y se pintará en nuestro futuro el letrerito de cuento de hadas "happy ever after". Como si nos pagaran por las ilusiones, nos empeñamos en ser ilusos. 

Ahora están de moda los libros de superación personal; los consejos para vivir una vida perfecta, en sintonía  con la naturaleza y llena de espiritualidad bajo la firma de Coelho, las instrucciones para una relación de pareja saludable de Walter Riso etc. Nos compramos los libros, los leemos para fingir ser cultos y como si echáramos al zafacón  todo lo que en ellos nos dice el autor, olvidamos la teoría de estos gurú de la vida y nos creemos el "Te voy a hacer feliz" que el protagonista de la telenovela que vemos en la noche le dice a su compañera de reparto, callendo con esto en el otro gran error que parece fascinarnos; creer que es otra persona la que me va a hacer feliz y que inmediatamente esta entre en mi vida, será perfecta. Como si convivir con una nueva persona no implicara también prepararme para sobrellevar sus defectos. 

En estos días un amigo me dijo que me apreciaba mucho y quería verme feliz, pero que yo misma venciendo mis temores y haciendo elecciones sabias en la vida era la encargada de encontrar y mantener esa felicidad. Les juro que cuando me dijo que quería verme feliz imaginé que lo próximo sería "yo te puedo hacer feliz" y ya estaba casi poniendo la carita de idiota de las actrices cuando escuchan esas palabras e inmediatamente visualizan su "happy ever after" al lado del galán, pero no, este me dejó la responsabilidad a mí solita y le estoy totalmente agradecida (aunque en el fondo a las mujeres nos gusta que nos vendan humo aunque sea para ilusionarnos unos minutos). Qué fácil sería confiar en que el otro me va a hacer feliz y culparlo si por alguna razón no puede hacerlo; hacerme la gran víctima y maldecir al mundo porque no tengo una vida perfecta, porque mis amigos no siempre están de acuerdo conmigo, porque me tocó nacer el un país subdesarrollado, porque no mido 90, 60, 90 por cualquier cosa que  yo considere no me permite conseguir el ideal estilo de vida. 

Pero mi amigo, que aunque tuvo oportunidad de ilusionarme se negó rotundamente a la idea de "venderme humo" me hizo un gran favor cuando dejó la responsabilidad de mi felicidad en mis manos y en mis capacidades, cuando en sus propios términos me recordó que es algo que está dentro de mí y que son muchas veces los temores infundados por una sociedad que vive una moral hipócrita los que no nos dejan encontrarla, que es una actitud, una decisión que tiene muy poco que ver con mis posesiones materiales o lo que pasa fuera de mi,  que no hay relación entre ser feliz y tener una vida perfecta porque lo segundo simplemente no existe. 

Todavía me cuesta liberarme de algunos prejuicios con los que he crecido, cosas que indirectamente mi entorno ha alimentado, pero yo también  he elegido ser más feliz que perfecta. Porque es la única manera de sacar provecho a la vida y no hay vidas de prueba; cuando se acaba, se acaba. Ser auténtica, defender mis ideales, disfrutar el hoy, aprender todo lo que pueda, enseñar a quien quiera seguirme los pasos, discernir con claridad para elegir con sabiduría. Esta es mi versión de felicidad y por el momento es el diseño de mi "vida perfecta".  

Gracias por las lecciones mi amigo! ;-) 



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