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Conociendo la mujer de mi vida

En estos días una de mis amigas de facebook puso el siguiente estatus: 
"No puedo ser la mujer de tu vida porque soy la mujer de la mía" 
y me pregunto... ¿Cuantas más pueden decir lo mismo? Hace falta una autoestima sólida para hacer ese tipo de afirmación, y mi amiga pudo haber pasado por egoísta ante quienes no se detienen a leer entre lineas lo que quiso decir. Ella solo dejó en evidencia que sus niveles de amor propio deberían ser la envidia de muchas de las mujeres de hoy, que parecen funcionar únicamente de acuerdo a los deseos de "el hombre de su vida". 

Lo sé, es difícil cambiar de mentalidad cuando nos educan para prestar atención a todo el mundo antes que a nosotras mismas. Buena hija, buena esposa, buena amiga, buena madre.... y allá, en el fondo de la lista quizás aparezca algún apartado que diga buena contigo, y es justamente ese apartado el que te voy a invitar a rescatar mediante este post. 

Nos importa mucho lo que el otro piensa sobre nosotros, nos preocupa al punto de generar cierta ansiedad cuando pensamos que se ha producido un mal entendido con alguien querido, pero pocas veces analizamos el concepto que tenemos de nosotras mismas. ¿Qué piensas sobre ti?  ¿Conoces tus valores y virtudes? ¿Qué persigues en la vida? Si puedes contestar esas preguntas, lo que los demás piensan no es preocupación porque la persona más importante de tu vida ya te conoce... tú te conoces. 
Muchas se han perdido mientras intentan ser la mujer de la vida de alguien más.
Como en otras notas, hoy también me toca hablar desde adentro. Estoy pegando los pedazos de mi autoestima que la sociedad prejuiciada en la que me ha tocado nacer ha roto, conociendo la mujer de mi vida. reparo mi autoestima aceptando y amando lo que soy, descubriendo lo que en realidad soy en vez de acomodarme al guión que el mundo ha escrito para mí, enfrentando mis temores, aprendiendo de mis fracasos, riéndome de mi misma, reconociendo mis límites.

No es fácil, nada bueno y duradero lo es. Conocerse implica la responsabilidad de no culpar a nadie por tus fracasos, tomar decisiones trascendentales y asumir las consecuencias de las mismas, vestirte de optimismo incluso en esos días en que la incertidumbre te hace sentir que has pisado en arena movediza, muchas horas de soledad y reflexión. Pero todo esto te lleva a a descubrir el tesoro que hay en tu persona, a valorarlo como tal y a atraer con su esplendor a la persona correcta. 
"El primer requisito para querer a otra persona, es que cada uno se quiera primero a sí mismo." Walter Riso.
No se trata de egoísmo, se trata de amor. Es el hecho de que nadie da lo que no tiene, tan justo como no exigir a otro que haga lo que yo misma no puedo hacer. No puedo amar si no me amo primero, no puedo pretender que crean en mí cuando yo misma tengo dudas sobre lo que soy. 



Si no hacemos ese ejercicio de amor y auto-conocimiento terminamos reducidas a un objeto que se estira o se encoje cual si fuera bolsa de plástico para ser "atractiva", un objeto que se casa por dinero y aguanta todo tipo de humillaciones y maltratos físicos y emocional en nombre que "un futuro mejor" que pudo haber construido ella misma, un objeto que al final de sus días se acostumbra a otra persona solo por no estar sola y a veces se va de este mundo sin experimentar verdadero amor (que aunque usted no lo crea, el amor verdadero existe), un objeto que probablemente fue la mujer de la vida de muchos, menos de ella misma. 

Es hora de trabajar para ver en nosotras el "Brand new me" que Alicia Keys canta en una de las canciones de su nuevo disco. Ser la mujer de tu vida, y nadie sabe... puede que de paso aparezca también el hombre de tu vida ;) 

Hasta la próxima! 






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