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En busca del trabajo de mis sueños

El vestido de tus sueños, la casa de tus sueños, una fiesta de ensueño, el hombre de tus sueños... mientras estas cosas son las fantasías de las chicas entre dieciocho y "veintitantos" años, mis fantasías se visten de trajes sastre, usan tacones negros y elegantes, van de una sala de conferencias a otra y se adornan de propuestas y proyectos. Desde muy joven he fantaseado con el trabajo de mis sueños. 

 "Quien no vive para servir, no sirve para vivir" Juan Bosch
Creo que me tomé muy a pecho esas palabras de Bosch  porque, aunque suene a respuesta cliché de concurso de belleza, soy de las que piensa que la vida solo encuentra verdadero sentido cuando a través de nuestro esfuerzo  aportamos nuestro granito de arena para la construcción de un futuro mejor.  Ese fue mi móvil para pasar de curso cuando estudiaba en el colegio, era lo que me motivaba para sobrevivir a las peripecias que uno pasa en la UASD y es lo que todavía hoy me anima a seguir con la mente inquieta y sedienta de saber. Pero señores, cuando usted no es hij@ de Donald  Trump, Amancio Ortega o algún político de envergadura; buscar el trabajo de tus sueños, ese que te llevará al progreso y por medio del cual buscarás la forma de dejar una huella positiva en tu nación, se convierte en una dramática aventura. Con menos Ups que downs... una verdadera prueba de fe. 

Como la mayoría de los jóvenes de mi generación estoy "sub-empleada" porque en lo que llega "el trabajo de mis sueños" hay que emplearse en lo que aparece, agradecer a Dios por ello (porque mucha gente no tienen ni eso) y hacer con amor la labor que te toque para adquirir experiencia  y darte a conocer en el mercado laboral. A veces te acomodas un poco en la situación y otras te llenas de indignación al punto de que cuando llegas a casa antes incluso de cambiarte de ropa enciendes la pc para actualizar tu curriculum y entras a los portales de empleo.  Y en eso, va pasando el tiempo. 

Entrevistas 


Un día suena el celular y tarán!

- Srita Fiores Florentino? 
- Si? 
- Le habla "fulano de tal" de la empresa X, queremos saber si puede venir mañana a una entrevista para el puesto X 
- No hay problemas, dígame la dirección y la hora a la que debo estar ahí (como ustedes comprenderán... yo siempre puedo) 

Y ahí regresa la esperanza a este cuerpo. Sonrío sin que nadie sepa la razón, me vuelvo más positiva que una psicóloga de escuela básica, miro al cielo y digo para mis adentros ay Señor! Y yo que pensé que te habías olvidado de mi x_x  Gracias! Vuelvo a sonreír. El paso que sigue es seleccionar la ropa, desempolvar los zapatos y pensar en un maquillaje discreto y elegante. Al día siguiente me presento en la empresa,curriculum en mano, con la mejor de las sonrisas y un plan estratégico para vender mis servicios de la mejor forma y que todo parezca lo más natural posible. 

Hay empresas que te lo ponen fácil, conversan contigo, te hacen unas cuantas preguntas claves para medir personalidad e inteligencia, te dicen lo que quieren y entre líneas te dejan saber si tú eres lo que ellos necesitan; o te retan a que les digas por qué crees que eres lo que necesitan, luego a esperar. Otras te somenten a un proceso de selección que es lo más parecido que he visto a la tortura china y lo detallaré a continuación: 
  • Primero te reúnen con los demás candidatos al puesto, los someten a varios exámenes con límite de tiempo (en los que miden rapidez y agilidad), luego los ponen a discutir un caso de estudio donde cada uno debe plantear sus posibles soluciones de forma breve pero clara (si usted es tímido, sepa que no pasa a la siguiente etapa), finalmente te someten a pruebas de inteligencia y de personalidad (cada una con mas de 150 preguntas) y al final se despiden diciendo que te llamarán en caso de que pases al la siguiente etapa. 
En este intervalo llegas a tu casa con la sensación del deber cumplido, sabiendo que hiciste lo mejor que pudiste y pensando... que sea lo que Dios quiera. dos días después suena el teléfono para avisarte que pasas a la siguiente etapa y sientes que el corazón de da un brinco. 

  • Allí estás tempranito, arregladita y a la expectativa de lo que pueda suceder ese día. Después de unos minutos de espera alguien te entrevista y luego te vuelven a aplicar pruebas. Al final, la misma respuesta de la vez anterior, le llamamos si pasa a la siguiente etapa. 
A estas alturas ya en tu trabajo empiezan a acostumbrarse a la idea de que en cualquier momento te vas y tu empiezas a ordenar tus cosas para que no se le haga muy difícil a tu sucesor. Al día siguiente vuelve a sonar el celular citándote para el último paso.

  • "La tercera es la vencida" repiten constantemente las películas. Ahora estás lista para tu última y gloriosa entrevista, te das cuenta que han hecho una investigación al estilo FBI  pero parece haberles gustado lo que han descubierto de tu persona,  te cuentan de las labores que vas a desempeñar, de las personas con quieres vas a compartir tus días, deberes, horas libres etc. Al final te dicen (con cara de "ya eres de los nuestros"): en dos semanas tomamos la decisión.
Dos semanas después recibí un mail agradeciendome por participar en el proceso de selección y diciendo que otro de los candidatos se acercaba más a los requerimientos del puesto.  Imagínese usted cómo me sentí al leer eso, Verdad que es peor que una tortura china?  Pues les cuento que casi dos años después se repitió la historia y de un consultorio médico (que más bien parecía emergencia de hospital estatal en una comunidad rural) salí casi corriendo para mi casa.

En esos momentos piensas que tu progreso lo mandaron en un burro al cual se le ha perdido en mapa, y de repente aparece este tweet 
"Cabe un desierto en el reloj de arena que mide la llegada de un futuro mejor" 
Cada vez que pasamos por un proceso de selección fallido sentimos la arena de ese desierto en nuestros ojos, a veces nos hace llorar, otras solo nos empaña la mirada por un momento.

No hay que rendirse 

Es muy fácil decir no te rindas cuando ya te has alzado con la victoria, cuando se ha materializado ante tí aquello que un día fue una mera fantasía. Hoy te anima a seguir adelante alguien que todavía no ha terminado de quitar de sus ojos la arena desértica de la última decepción. 

Este es el camino al éxito, en donde las cosas no salen como uno espera pero a pesar de ello continúa caminando. Hay mañanas en las que uno no se quiere levantar, en las que el ánimo de arreglarse parece irse de paseo, pero hay que buscar las fuerzas para seguir y para creer que un día el cuento será diferente.

"Dios concede la victoria a la constancia".... keep moving ;) 



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