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Terapia de felicidad

Hace un par de días, en el camino de regreso a casa, decidí hacer una pequeña parada en el súper mercado.  Estaba lloviznando, así que saqué mi sombrilla mientras caminaba por el parqueo en dirección a la entrada del establecimiento. De un carro, salía una familia y recuerdo que cuando el niño (de aproximadamente unos cinco años) miró al cielo, extendió los brazos y dijo como suspirando ay, qué rica lluvia! yo lo miré, sonreí y al darse cuenta me gritó oyeee! ¿Qué haces con esa sombrilla? seguí mi camino hacia el super mercado pero no olvidaré su expresión. Su alegría al sentir las gotitas de agua sobre su rostro, su felicidad al disfrutar de aquel mágico momento. El no podía entender por qué yo no guardaba mi sombrilla y disfrutaba también de la llovizna. ¿Como es que la adultez nos hace perder la alegría de esas pequeñas cosas? 

Esta mañana, como parte de mi clase de marketing, leía la entrevista a un miembro de una tribu nómada que había conseguido estudiar en una universidad de Francia. Le preguntaron lo que extrañaba del desierto y habló de despertar con el sol, escuchar el latido de su corazón en la soledad de la noche, contemplar las estrellas al punto de conocer las diferencias entre una y otra, ser de un lugar sin prisas, donde nadie sueña con ser porque cada uno ya es. Sus palabras reflejan todo lo que hemos perdido. "hace falta que desaparezca un pueblo para saber que existió" todas estas maravillosas cosas han sido aniquiladas por una civilización que también poco a poco nos aniquila. 

¿Que hace especial tu día? ¿Qué es lo que te hace feliz? Son preguntas que debemos tratar de responder con frecuencia, preguntas que nos ayudan a medir lo que realmente vale para nosotros y la respuesta puede ser la explicación a nuestra felicidad o de nuestra tristeza. La vida cada vez es mas cara, tenemos compromisos que cumplir, cuentas que necesitan ser saldadas, pero la definición de nuestro ser no puede reducirse a una marca, o una fusión de marcas (la ropa, el perfume, el carro...). A veces, hace falta dejar que nos toquen las gotas de agua de una llovizna y  que en ese momento sea suficiente para ser feliz. No tenemos un desierto que nos de un silencio tan profundo como para escuchar los latidos de nuestro corazón pero a veces pareciera que tememos a estar un rato solos, tanto, que muchos necesitan la intervención de un especialista para esto. 

Cada mañana tenemos amaneceres espectaculares, cada tarde hay una puesta de sol que enamora, cada hora del día tiene algo especial que por los afanes del día estamos dejando pasar. ¿Que los trabajos son estresantes? Si, yo también tengo un trabajo estresante, pero estoy en un muelle donde cada mañana puedo olvidarme de las cuentas, los horribles furgones, los trabajadores enfadados, y por un par de minutos me pierdo en el azul del mar y me dejo envolver por la brisa. Es la medicina que me ayuda a sobrevivir a mi estresante jornada. No permitas que tu oportunidad de ser feliz pase para darte cuenta de que estuvo ahí, aprovéchala!

Quizás no vuelva a ver  a aquel niño del súper mercado, pero la próxima vez que llovizne, estiraré mis manos, miraré al cielo y me dejaré caer las gotas de agua para recordar su felicidad aquel día y ser feliz yo también.



Hasta la próxima! 

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