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El dios de las cosas buenas

Experiencias de amigos y familiares esta semana, me han hecho recordar las clases de escuela dominical en la iglesia, allí donde a veces iba a regañadientes, lecciones a las que dediqué importante tiempo y atención en mi niñez.

Dios es amor, Dios es bueno; pero también Dios nos prueba. 

Estuve conversando con un familiar al que las cosas no le han salido como las esperaba. Tenía todos lo planes para hacerse una intervención quirúrgica  y a última hora le ha salido una complicación que ha detenido  indefinidamente el proceso, con expresión visiblemente triste me decía: 
 Dios quiere que a uno las cosas le salgan bien, pero satanás trabaja para arruinar los planes
¿Cómo saber si mis planes y los de Dios son los mismos? Es posible que lo que en un momento estoy considerando como una "bendición" no esté dentro de los planes que El tiene para mí. Cuando decimos en el padre nuestro,  que por tradición o por convicción hacemos, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo, estamos dejando en sus manos nuestra vida para que la dirija según su voluntad, no la nuestra. Esto significa sorprendernos con maravillosas cosas que suceden y uno no se explica (cuando están en nuestros deseos, nunca las cuestionamos) pero también, ver partir personas, oportunidades y cosas que considerábamos buenas. 

Recordemos a Job, ejemplo de integridad y fortaleza de espíritu, un siervo que fue siempre fiel y le fue quitado todo. Vio destruirse su riqueza, morir sus hijos, alejarse a sus amigos... Se encontró pobre, enfermo y solo, a su tiempo fue restablecido, pero aún en la más absoluta desesperación continuó creyendo en Dios. ¿Cómo pretendemos entonces que nuestro Dios es exclusivo de las cosas "buenas"? 

Queremos ser cambiados, pero que ese cambio ocurra como por arte de magia ya que nos resistimos al dolor, a la incertidumbre, a la vulnerabilidad propia de esta humanidad, que es lo único que poseemos seguro. Las pruebas no solo renuevan nuestra fe, nos hacen crecer como personas, nos hace entender el prójimo, son responsables de una versión mejorada de nosotros mismos. Así como sacar el diamante de lo que una vez fue roca.

Para mí tampoco es fácil, de hecho en este momento escribo desde la incertidumbre de experiencias que no han resultado como yo las había planeado, momentos incómodos que debo reconocer como necesarios para que yo aterrizara. En estos momentos también he visto a Dios y agradezco la transformación que todas estas situaciones han producido en mi persona. Cuando el proyecto falla, sigue siendo merecedor de alabanza. Quizás ha fallado mi proyecto, no el que El tiene para mi ;) 

Es mas fácil responsabilizar los macabros planes del maligno de nuestras desgracias que sentarse a reflexionar sobre la situación y tratar de aprender la lección. A veces no entiendo ¿Cómo rayos creemos en la onmipotencia de Dios y al mismo tiempo pensamos que satanás puede arruinar sus planes porque si?

Vuelvo y digo, El mismo Dios que nos ama, nos prueba y la mejor forma de superar esas pruebas es reflexionando, tomando las lecciones correspondientes y seguir creyendo. 

Ya pasará ;)  



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