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Resistirnos a la realidad

En estos días, mientras conversábamos en la oficina, un compañero nos mostró esta foto


En principio nos causó gracia la creatividad del don al convertir su vaca en un elefante. Unos minutos más tarde, le comentaba a mi compañero que así mismo hay mucha gente que va por la vida tratando de disfrazar su vaca de elefante, resistiéndose a aceptar la realidad como lo que es. 

Aunque algunos insisten en confundir la pobreza con humildad, nos pesa admitir que somos pobres. Aunque hace mucho se abolió la esclavitud, cuando se trata de hablar del grupo racial al que pertenecemos, somos "indiecitos", morenitos, medio oscuritos.. todos los adjetivos que se pueda usted imaginar para evitar admitir que somos negros. ¿Qué decir del trabajo? aunque para nuestros jefes seamos "encargado de asuntos sin importancia" el punto clave está en ser encargado, aunque en realidad te pases la mañana surfing in the net, te duela el trasero de estar sentado y mueras lentamente de aburrimiento. Que nunca se pierda la bella costumbre de envolver tu vida en tul y adornarla con un lazo aunque en realidad estés pasando el Niágara a pie. 

No hablo de gritar tus miserias a los cuatro vientos sino de llamar las cosas por su nombre y aceptar la vida como es. Volviendo a la foto a la que hiciera referencia hace un rato, nunca podrás ordeñar tu vaca si insistes en creer que tienes un elefante ;). ¿Ha visto usted persona más jodida que aquella que insiste en aparentar un estatus que no tiene? ¿Recuerda la "cosa" en que se convirtió Michael Jackson en su lucha por dejar de ser negro? En nuestro patio tenemos en caso de Sammy Sosa y su famosa crema blanqueadora que lo dejó con aspecto de salamanqueja. 


Una vez leí en el muro de alguien en facebook esta frase:
"Señor. Dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar. Valor para las cosas que puedo y sabiduría para poder diferenciarlas". 
Hay cuestiones con las que definitivamente tendremos que aprender a vivir, buscarles el lado amable y disfrutar de ser así (el grupo racial, la familia, alguna particularidad que solo nosotros tenemos y no hay manera de cambiar o desaparecer); existen otras que pudiéramos cambiar, pero para ello debemos tratarlas como lo que son (para dejar de ser pobre primero hay que aceptar que eres pobre). Si insistes en adaptar una trompa a tu vaca No dejarás de ser como el mono que se viste de seda... mono se queda. 

 ¡Hasta la próxima!




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