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Lo que se dice


Vive para ti y olvídate del mundo!
Quizás suena un poco egoísta, no? Pero lo repetimos muchas veces, especialmente en los momentos en que la gente cuestiona tus acciones, tus decisiones, tu estilo de vida, o tu reacción ante cierto evento. Es de las frases que, para no malinterpretar, debemos contextualizar.

Somos muy dados a formarnos opiniones de la gente según sus acciones y comportamiento en determinado momento, para bien o para mal, esa opinión va cambiando a medida que conocemos la personas. Alguien que al principio te caía muy bien, deja de agradarte; empiezas a entender los motivos de esa persona cuya presencia te resultaba insoportable, quitas razón a quien la otrorgaste en algún momento,  así va cambiando nuestro parecer.

Es imposible evitar hacer juicios, formarse opiniones y actuar en consecuencia. Nos han educado para eso, rechazarlo, sería mentirnos a nosotros mismos y a la persona frente a  la cual  hacemos tal aseguración. Conscientes de esta realidad, y creyendo que debemos satisfacer a todo el mundo, uno tiende a sujetar sus acciones a las opiniones de los demás. Quiero cambiar la concepción de quien no me soporta (si me importa esa persona) y quiero mantener el agrado de quienes me demuestran simpatía. En ese proceso sacrificamos lo que de verdad queremos decir/hacer, lo que de verdad somos.

En el transcurso de la vida, las opiniones de la gente sobre tu persona van a cambiar en función de lo que ellos esperan de ti versus lo que tú haces. Debes prepararte para vivir con el rechazo de quien te ama hoy y volver a aceptar su amor después, debe importarte nada lo que otros piensan de lo que haces cuando sabes que estás haciendo lo que tienes que hacer.

Lo único que necesitas es tiempo. Tiempo para entender, para que te entiendan y un corazón sincero, abierto y en disposición de volver a amar, de confiar de nuevo, de esperar lo que haga falta.

Metemos la pata, como los otros; tenemos malos días, como los otros; seremos juzgados erróneamente, como hacemos con los otros. Por eso, no hay que prestar tanta atención a lo que se dice.



Hay días en el trabajo que puedo resultar molesta a algunos de mis compañeros por hacerles muchas solicitudes consecutivas para cumplir con lo que tengo que hacer y no me interesa que venga otro a comentarme lo que "fulano/a" dice de mi. Sí, estoy siendo insoportable, pero es lo que tengo que hacer para completar mi tarea. Otro día puede ser mi jefe el que me ponga demasiadas asignaciones, como si yo fuera un pulpo, y en esa ocasión seré yo quien queje, pero él está haciendo lo que tiene que hacer para conseguir los resultados que ha programado. Seremos víctimas o victimarios, pero cada uno debe cumplir el papel que le corresponde en su momento sin prestar atención a lo que se dice.

Como si no bastaran los ejemplos, en estos días estuve leyendo el post 11 Things You Will Regret in Your 30s y el apartado número 11 es, nada más y nada menos,

11. Caring too much about what others think

It seems we're guilty of this at every age. Don't waste more time on this useless habit in your 30s. Stop investing time and energy into caring about what people who don't care about you think. The ones who do care for you will accept you as you are.
Vive para ti, porque no podrás entender a nadie si no te entiendes primero. Olvídate del mundo,  porque quien de verdad te ama, a quien en realidad le importas, a su debido tiempo entenderá tus razones.  

Mientras tanto, no aceptes que nadie venga a contarte lo que se dice ;)

Hasta la próxima! 

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