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Cuando el objeto va en contra de la causa que representa

Siempre hay un lugar cerca de tu trabajo o de la universidad al que pones un título de propiedad imaginario y lo haces parte de ti. Un cafetería, una plaza comercial... el caso es que hasta hace poco, ese lugar favorito para mí era la plaza comercial Galerias 360. Estaba cerca de la oficina, no había la abrumadora cantidad de gente que hay en Ágora Mall, estacionamiento fácil y gratis, el ambiente muy acogedor, estaban todos los bancos donde tenía que resolver mis diligencias financieras, el cine que un jueves en la tarde seduce a cualquiera y, lo más importante, hay una franquicia de mis helados favoritos :)  Hasta caminar por los pasillos resultaba agradable, siempre había una mini exposición o una actividad que llamara la atención en la que te podías entretener por unos minutos.

 El pasado mes de mayo, como forma de conmemorar el día mundial del reciclaje realizaron la segunda edición (no vi la primera) de la feria recicla 360, una iniciativa cuyo propósito era concienciar a la población de los modelos alternativos para la preservación del planeta. Hasta ahí todo va muy bien, pero luego me toca pasar por el atrio central y me encuentro con esto. 

Ciudad Galáctica

La Ciudad Galáctica, obra del artista Ernesto Arias,  fue la gran protagonista de la feria. Desechos pintados de plateado y organizados en forma de cruz con un juego de luces que eran las que verdaderamente le daban el protagonismo. Recuerdo que en un par de ocasiones me tocó pasar por ahí y ver el artista orgulloso explicar los detalles de su obra a conocidos o a alguna persona curiosa que aprovechaba su presencia para preguntarle. Yo, en calidad de simple mortal  artísticamente inculta, me preguntaba una y otra vez qué rayos tiene que ver esta aparatosidad con el reciclaje?

Según Wikipedia,  nuestro manual de referencia #2 en la red (el #1 es san Google), el reciclaje es un proceso cuyo objetivo es convertir desechos en nuevos productos para prevenir el desuso de materiales potencialmente útiles, reducir el consumo de nueva materia prima, reducir el uso de energía, reducir la contaminación del aire y de agua por medio de la reducción de los sistemas de desechos convencionales, así como disminuir emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con la producción de plásticos.

No discuto el hecho de que esto sea una obra de arte, el arte es subjetivo y está en los ojos de quien lo sepa y pueda apreciar, de manera que perfectamente podría catalogarse como obra de arte. Lo que no entiendo es qué relación guarda con el concepto del reciclaje. El hecho de que se tome un montón de basura, se pinte y se ilumine no aplica como método de reciclaje.  Aparte de adornar la plaza por unas semanas, cuál ha sido la utilidad de la pieza? En qué momento encaja el juego de luces con la reducción del uso de energía? Cuáles fueron los parámetros utilizados por los patrocinadores para colocar eso allí como símbolo de una feria del reciclaje? 

Al apoyar estas causas nos volvemos tan hipócritas que rayamos en la estupidez. No fue ron una ni dos las personas que iban, cámara en mano, a posar frente a la Ciudad Galáctica, no fueron uno ni dos los medios que publicaron el evento, pero nadie cuestionó aquello,  a nadie le pareció extraño, las luces nos deslumbraron tanto que han empañado hasta nuestro juicio crítico y por todo lo alto se aplaudió aquella irracionalidad. 

Este seria un buen momento para reflexionar sobre las cosas en las que participamos, las causas que apoyamos y lo infinitamente estúpidos que podemos llegar a ser, a veces.  Esto es solo una muestra sencilla de lo que nos está pasando, el figureo le está ganando al raciocinio y nuestras vidas van quedando tan huecas, tan falta de esencia, como la basura pintada de plateado que aún con el efecto de la luz sigue siendo basura. 






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