Ir al contenido principal

Me resisto a ser la misma

El pasado domingo, después de casi un año, fui con mi papá a la iglesia. Tranquila, me ubiqué en uno de los bancos de atrás para escuchar el servicio y ver qué tal iban las cosas. Todo, absolutamente todo, era igual. Las carencias, las bondades, los defectos, las virtudes.  Es como si de un tiempo para acá se hubieran ubicado todos en una especie de letargo del que no pueden salir. Lo peor fue descubrir que no solo saben que están en un letargo, sino que se sienten orgullosos de ello.


En un momento, el hermano que hacía de maestro de ceremonia tomó una oportunidad para dirigirse a los feligreses y contar una revelación que había tenido. Trataba sobre una joven que quería ir a un lugar (algo así como una fiesta) y su padre le negaba el permiso diciendo que si iba, jamás sería la misma, se contaminaría con una nueva realidad a la que terminaría acostumbrándose y perdería su pureza. Al final decía a la iglesia que, como la joven de la revelación, debían cuidarse de que las cosas de la vida los cambie. Debían velar por permanecer iguales, "puros". 

Dese mi asiento, contemplaba con pena y tristeza aquella escena. Ese había sido uno de los peores mensajes que había escuchado allí, no solo por el estancamiento y la infelicidad que implica luchar por ser siempre igual, lo que más me entristeció fue escuchar todos esos "amén", cada uno de personas que pueden hacer aportes grandiosos al mundo si se arriesgaran a cambiar, si se "contaminaran" un poco. 


Exhortar a las personas que no cambien es dar una puñalada al futuro, va en contra del devenir que nos caracteriza, es un abuso de esos que nadie menciona  y no paramos de cometer. 

Mientras escuchaba a ese hermano yo pensaba en mi, pensaba en todas las veces que he tenido que cambiar, en los cambios arriesgados de estos últimos dos años y en lo mucho que me han hecho crecer, aprender, mejorar. No soy la misma de hace un tiempo y mañana tampoco seré la misma que les escribe hoy. Cada día nos ofrece oportunidades de convertirnos en alguien mejor para nosotros y para los nuestros, por eso me resisto a ser la misma. 

No es fácil, a veces sientes como si caminaras con una venda en los ojos, como si emprendieras un viaje sin mapa o como si se te ha dañado la brújula. Pero las corazonadas no mienten, y esa sensación de que, aunque te sientas perdida, vas en el camino correcto. Es genial. 

Para qué congelarme en el tiempo? No vale la pena para mi, no vale la pena para nadie. Nada grandioso ha surgido del estancamiento y estamos aquí para hacer cosas grandes :) 

Hasta la próxima! 

Entradas populares de este blog

Confesiones públicas: La Caducidad Femenina

Tengo listas de todo! Las canciones que me gustaría que sonaran en la recepción de mi boda, un tablero en Pinterest con modelos del tipo de vestido que me gustaría usar, un filtro imaginario de las personas a las que invitaría y el nombre de mi primera hija, si la llegara a tener en algún momento. Así nos educaron, para que un día diéramos el gran paso, para  que la princesa que celebró los 15 se convierta en reina, para que fuéramos mujeres "completas".
Recuerdo que cuando se acercaban mis 15 le leí un sermón a mi mamá para que ni se le ocurra hacerme la tradicional fiesta de cumpleaños (es posible que ese fuera el fallo :p). Yo quería una computadora, así que cualquier presupuesto que hubiera para celebración tendría un mejor uso en un aparato que me ofrecía la posibilidad de hacer mis propios trabajos y la esperanza de conectarme con el mundo a través de Internet. Dial up señores, se acuerdan del sonidito para conectarse? jajaja! Qué mejor fiesta que esa?!
En febrero 20…

Lo que elegimos ser

Yo iba entrando y ella salía del super mercado, un oficial de seguridad la resguardaba de la llovizna con un gran paraguas mientras la señora del servicio llevaba el carrito de las compras y ella trataba de mantener el equilibrio en el suelo resbaloso del estacionamiento, que ya estaba mojado, con sus finos tacones y vestida como quien va para un coctel de divas recién operadas.
En cuestión de segundos recordé cuando estábamos juntas en el colegio y le dije a la joven que me acompañaba:
- Ves querida, uno se terminan convirtiendo en aquello que elige ser.
Una de las desventajas de vivir y crecer en un pueblo es que muchas veces nos hacemos adultos con visión corta, y el destino de cada uno responde más a limitaciones propias que a una auténtica carencia de oportunidades.
Ella siempre fue diferente, rara, pensábamos nosotros. Usaba estilos de pelo radicales, lo más radical que las monjas permitieran, accesorios de esos que enmarcan la rebeldía de adolescente propia de telenovelas …

Desde cero

Nuestros padres pasan la mitad de nuestra vida rompiéndose la cabeza para enseñarnos a vivir y nosotros pasamos la otra mitad rompiéndonos la cabeza desaprendiendo muchas de esas cosas, para poder vivir. Y este ciclo se repite de generación en generación...

No, el punto de este post no es crucificar a los padres (los maestros tienen también su grado de participación aquí) por lo que han hecho con nosotros, al final, han dado lo que pueden según lo que tienen y lo que consideran que es mejor. Según el lugar de donde vienen, según sus experiencias de vida, según lo que les dieron a ellos mientras crecían. El punto es que su realidad y la nuestra, por muchos factores, es absolutamente distinta (y gracias a Dios por eso).

Una de esas cosas para la que nos programan, y que luego tenemos que borrar del sistema, es que todos nuestros pasos siempre serán hacia adelante, o que debe ser así. Iniciar y continuar, la secuencia es el progreso.  Independientemente de lo que estés haciendo, lo impor…