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Mientras sueño con regresar

Todo el que me conoce sabe que hace poco más de un año hice de un viaje de estudios/turismo que me ha dejado frustrada. Frustrada de felicidad, frustrada por los deseos de volver, de que se congelara el tiempo, de repetir la experiencia.  Todavía pienso en aquellos días y automáticamente sonrío, es que las cosas no pudieron estar organizadas de forma más perfecta!

Recuerdo también, como ahora, que cuando el avión aterrizó en mi país yo quería tomar otro de vuelta ese mismo día, y esa primera semana. Esa bendita primera semana después de volver, mientras trataba de hacer un pacto de amistad con la rutina en el camino al trabajo sentía un vacío en el pecho (en el pecho, en el corazón... como quieran entenderlo mejor) y un nudo en la garganta que me complicaban el proceso.  Estaba iniciando un capítulo necesario en mi vida pero sabía que no debía instalarme allí mucho tiempo, ese malestar me ayudaba a mantenerme alerta, a no dormirme en los laureles de una zona de confort que cultiva la mediocridad. Era algo que iba mas allá de mi propia consciencia y es por lo que a veces llego a creer en el destino, aunque he pagado día a día el precio del los pequeños pasos que he avanzado en la cuesta de la vida (porque la vida a veces es una cuesta en la que vas subiendo). Me quería ir! No sabía cuando, pero sí sabía a donde. Más que cambiar de lugar, quería hacer un cambio en mi realidad. Quién me iba a decir que en ese proceso de cambió iba a desear tanto estar en casa? 

Por una de esas cosas de la vida que no acabas de entender, me fui. No muy lejos de casa, no muy cerca de mi destino anhelado pero a la distancia suficiente como para calmar mi ansiedad incontrolable por largarme de la corrupción, la desigualdad y la desesperanza que le pisa a los talones a mucha  gente que considero de los míos y a mi. También a la distancia suficiente para entender que hay lazos que un avión nunca podrá romper y cosas que extrañarás infinitamente. Cuento con la suerte de vivir un distanciamiento marcado por etapas, estoy casi al final de la primera y he tenido semanas en las que día a día sueño con regresar. Sueños en los que abrazo a mis padres, en los que comparto con mis amigos, en los que veo a mis vecinos y en los que me despido de mi abuela (A mi abuela paterna le ha tocado un cruel ocaso de la vida y tengo el presentimiento de que  quizás no la vuelva a ver después de este viaje).  

Antes no quería volver. Cuando llegué, me quería ir. Ahora sueño con regresar. 

Mientras sueño con regresar he entendido que hay realidades que es mejor contemplar de lejos, y jamás acercarse para no descubrir las miserias que cubre el espejismo de perfección aceptación y felicidad. Mantenerlas lejanas y lucir como que te crees el cuento.  

Mientras sueño con regresar me he dado cuenta que soy rica y puedo disfrutar de mis riquezas. Cada uno tiene su concepto de riqueza y aunque, como el resto de lo mortales, yo trabajo por dinero (porque seamos sentimentales pero no hipócritas) mi verdadera riqueza es sentir el cariño y la deferencia de mi familia y amigos a través de sus atenciones. Esa llamada puntual de cada noche para saber de mi, para compartir historias, para acompañarme aunque estemos a miles de kilómetros, es algo que no voy a olvidar y nunca podré pagar (Infinitamente GRACIAS May :D), el feedback del club de lectores de las vivencias que NO serán publicadas ;), el efecto prolongado de los consejos de mis padres (uno subestima demasiado la crianza que le dan en casa. He sido muy dichosa), whatsapps, inbox de facebook, mails, google hangouts. Ustedes, mis queridos amigos y familia (por más cliché que les pueda sonar), son la única riqueza que no quisiera perder en la vida. Todo lo demás es recuperable :)

Mientras sueño con regresar creo que empiezo a acostumbrarme, pero ningún lugar en el mundo será como estar en casa. Este solo es el inicio, la meta sigue  estando del otro lado del charco, con brisa fresca, bufandas de colores y sonidos de un idioma ajeno.  Quizás vuelva a sentirme extraña, esté muy confundida y con algo de miedo pero seré feliz, como lo soy ahora, con todo y los ratos en los que siento el vacío de las viviendas de un único habitante, pero nunca me siento sola, no mientras tenga mis grandes tesoros del otro lado del auricular o a un click de distancia :). 

No me pregunten donde está el norte o el sur, generalmente, no lo sé. Pero no permitan que pierda el camino o deje de caminar. 



Nos vemos pronto, me deben muchos abrazos y voy dispuesta a cobrarlos uno a uno!  ;) 






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