Ir al contenido principal

Cómo he de celebrar por tí?

Se supone que fuera una fecha de regocijo, un día para celebrar la vida, para agradecer que estés aquí, para que te sentaras aliviada de haber sobrevivido al pasado cruel que te tocó vivir. Se supone que este fuera el momento de cegar, pero aunque respiras no sé si de verdad estás, o si de verdad me encuentras en tu mirada perdida cuando te hablo, si queda algún espacio en tu memoria que se entere de que todavía estás con nosotros. Mamá, cómo he de celebrar por tí? 


Te recuerdo como si hubiera sido ayer. Siempre trabajando, como si el descanso fuera un delito, como si un designio divino hubiera determinado que cualquier signo de comodidad estaba prohibido para tu persona. Dormida en una silla o en el piso aun cuando habían camas vacías y disponibles en la casa, era solo un signo de lo mucho que habías sufrido, vagas muestras de lo que fue coladas la actualidad de aquellos días. Fuerte, valiente, luchadora y sensible, tus gritos eran famosos en los velorios tus vecinos y familiares. Esa eras. 

27 años, sin marido, cuatro hijos y un cuadro de miseria alrededor.Fue necesario que dejaras tu casa y te fueras a la ciudad a pasar trabajos que escasas veces contabas pero que tus costumbres revelaban. Te habías acostumbrado a ser esclava, a estar detrás. Fuiste la esclava fiel que cualquier amo de la antigua Roma hubiera deseado tener, como si un velo te impidiera ver que le servías a tus iguales, como si tú misma te impidieras verlo para poder vivir esa realidad y aceptarla como forma de supervivencia. Cuanto has de haber sufrido! Cuanta impotencia habrás ahogado, cómo rayos habrán hecho para domesticar un espíritu rebelde como el tuyo? Como el que a veces encuentro en mí.  

Entregada en cuerpo y alma a tus hijos, a tus nietos. Siempre en disposición de sacrificarse, con la resistencia de quien representa una raza traída una vez bajo la misma categoría de un buey que arrastra una carreta. Pero nuestros cuerpos son perecederos y tantas demandas al tuyo hicieron que la naturaleza se ensañara contra ti y te acostara por todo el tiempo que estuviste de pie, por todo el tiempo que estuviste en servicio. Aún así, tus lecciones continuaban. Postrada en una cama, sin poderte valer por ti misma, una mujer que nunca dependió de nadie aceptó su repentina e inesperada realidad con una sonrisa en los labios. 

No recuerdo una queja, no recuerdo un momento de mal humor. Dentro de tu nuevo cuadro dramático encontraste la manera de ser feliz, de agradecer por estar viva, de sentir el amor a través de los cuidados de una hija tan fiel y dispuesta como fuiste tú misma alguna vez (si con acciones se gana uno el cielo, mi tía debe tener una finca por allá arriba). Pero cual vela que, aunque sigue alumbrando, se agota a cada minuto, te hemos visto apagar. Tu mente se ha ido alejando, tu cuerpo se ha ido rindiendo. 

Qué duro es para nosotros cuando dejas tus miradas fija en nuestros rostros mientras luchas buscando en los archivos de tu memoria un perfil en el que podamos encajar, creo que nos reconoces en los pocos segundos que sonríes y te brillan los ojos, pero en poco tiempo volvemos a ser extraños. Aún cuando la mayor parte del tiempo tu mente no está, no te rindes. Y aunque estoy molesta con la vida por el final que ha dado a una persona que fue tan activa, tan sacrificada, tan sufrida, tan buena. Por esos minutos de lucidez he de celebrar. Por le brillo en tu mirada, por los segundos en que regresas, por el instante en que nos volvemos a encontrar...




Entradas populares de este blog

Confesiones públicas: La Caducidad Femenina

Tengo listas de todo! Las canciones que me gustaría que sonaran en la recepción de mi boda, un tablero en Pinterest con modelos del tipo de vestido que me gustaría usar, un filtro imaginario de las personas a las que invitaría y el nombre de mi primera hija, si la llegara a tener en algún momento. Así nos educaron, para que un día diéramos el gran paso, para  que la princesa que celebró los 15 se convierta en reina, para que fuéramos mujeres "completas".
Recuerdo que cuando se acercaban mis 15 le leí un sermón a mi mamá para que ni se le ocurra hacerme la tradicional fiesta de cumpleaños (es posible que ese fuera el fallo :p). Yo quería una computadora, así que cualquier presupuesto que hubiera para celebración tendría un mejor uso en un aparato que me ofrecía la posibilidad de hacer mis propios trabajos y la esperanza de conectarme con el mundo a través de Internet. Dial up señores, se acuerdan del sonidito para conectarse? jajaja! Qué mejor fiesta que esa?!
En febrero 20…

Lo que elegimos ser

Yo iba entrando y ella salía del super mercado, un oficial de seguridad la resguardaba de la llovizna con un gran paraguas mientras la señora del servicio llevaba el carrito de las compras y ella trataba de mantener el equilibrio en el suelo resbaloso del estacionamiento, que ya estaba mojado, con sus finos tacones y vestida como quien va para un coctel de divas recién operadas.
En cuestión de segundos recordé cuando estábamos juntas en el colegio y le dije a la joven que me acompañaba:
- Ves querida, uno se terminan convirtiendo en aquello que elige ser.
Una de las desventajas de vivir y crecer en un pueblo es que muchas veces nos hacemos adultos con visión corta, y el destino de cada uno responde más a limitaciones propias que a una auténtica carencia de oportunidades.
Ella siempre fue diferente, rara, pensábamos nosotros. Usaba estilos de pelo radicales, lo más radical que las monjas permitieran, accesorios de esos que enmarcan la rebeldía de adolescente propia de telenovelas …

Desde cero

Nuestros padres pasan la mitad de nuestra vida rompiéndose la cabeza para enseñarnos a vivir y nosotros pasamos la otra mitad rompiéndonos la cabeza desaprendiendo muchas de esas cosas, para poder vivir. Y este ciclo se repite de generación en generación...

No, el punto de este post no es crucificar a los padres (los maestros tienen también su grado de participación aquí) por lo que han hecho con nosotros, al final, han dado lo que pueden según lo que tienen y lo que consideran que es mejor. Según el lugar de donde vienen, según sus experiencias de vida, según lo que les dieron a ellos mientras crecían. El punto es que su realidad y la nuestra, por muchos factores, es absolutamente distinta (y gracias a Dios por eso).

Una de esas cosas para la que nos programan, y que luego tenemos que borrar del sistema, es que todos nuestros pasos siempre serán hacia adelante, o que debe ser así. Iniciar y continuar, la secuencia es el progreso.  Independientemente de lo que estés haciendo, lo impor…