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Algo más que unos cuantos pasos

Era una forma de escapar a la soledad, una oportunidad de conocer gente nueva, de entender a través de esas personas la cultura de un lugar al que todavía me estaba acostumbrando. Porque hay cosas que  los comentarios  no contarán y solo llegarás a conocer realmente cuando las experimentas en vivo. 

Ahí estaba, en un salón  con un grupo de desconocidos que intentaban vencer la arritmia practicando pasos básicos de salsa.  Lo ideal es que una persona que no baila nada empiece por practicar merengue, pero esta clase apareció primero. Para el destino las cosas son en el orden que él entienda, la lógica aparecerá con el tiempo... O quizás nunca aparezca. Escuchar la conga, no mirarse los pies, dejar que el cuerpo siga el ritmo... así íbamos. A pesar de que cuando llegué ya me había perdido una clase, no fue difícil alcanzar el grupo y llevar más o menos la armonía, pero ahí estaban los pasos en pareja. Las verdaderas lecciones para mi. 

Iba siempre programada, tan control freak como en otras áreas de mi vida. Mirándo más al profesor que al joven que tenía en frente y era mi pareja de baile, queriendo mantener la independencia de siempre, hacer las cosas cuando yo entendiera. 

- Lo siento, pero esto es bien machista. Aquí dirige el hombre y el rol de la mujer es seguirlo, dejarse llevar y hacer las cosas cuando el hombre las pida para que salgan bien, para que se vean coordinados. 

Ese es el momento en que automáticamente tengo que confinar mi condición de rebelde sin causa y empezar a cooperar para que la cosa funcione. Entonces el profesor hace una demostración conmigo. Precisión, autoridad y empiezo a flojar... Me empezaron a salir las vueltas y los pasos me salían como automáticos. Por fín  empiezo a dejar de sentirme como una robot siguiendo pasos indicados, empecé a sentir que estaba bailando y la sonrisa me, igual que los pasos, me salía en automático. 



Me acordé de una vez que en una de las "cuchucientas" discusiones que he tenido con el que he definido como el "Mr. Miyagi" de una época de mi vida. Me dijo: 

-No puedes pretender tener pareja y continuar siendo tan independiente como cuando eres soltera. Eso simplemente no funciona y donde veas algo así es una mentira. 

Sin que pudiera evitarlo, estaba peleando con la parte de mi yo interior que se cree "super woman". Intentando replantear la situación, entendiendo que no siempre me toca dirigir, que hay aspectos de la vida en los que toca ser la que recibe instrucciones y que el éxito de ese aspecto estará en entender las instrucciones y seguirlas. No será como estar subyugada, es simple cuestión de cumplir mi rol. Y siempre que cada uno haga lo que tiene que hacer, todo va a estar bien. Seré feliz, así como la sonrisa automática del momento en que me dejé llevar y salieron las vueltas. 








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