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Como arena en el mar

Estos son los días de destacar, la "coachingdemia" está en sus buenas y el personal branding nos golpea hasta en la vida secular. Pasamos de una época de estandarización donde nos educaban para ser obreros- soldado y obtener un trabajo para toda la vida, a la época en que lo importante es pasar resaltador a nuestras cualidades únicas y saltar de una opción a otra hasta encontrar la que mejor encaje con nosotros. La cuestión a reflexionar sería, hasta qué punto está esto bien? Este sería como uno de los escenarios que presenta en sus clases Dr. Roberta Ness y nos dice #Stopandthink. 


En mi corta trayectoria profesional he probado la horrible estabilidad de sentirse en un trabajo donde podrías estar toda la vida y tus funciones tienen el mismo nivel de importancia de un tornillo perfectamente reemplazable en una máquina de producción. He saboreado también la incertidumbre de estar a merced de lo que pueda suceder en un mundo en el que más que nada apuestas a tu potencial porque de hecho haces cosas bien pero también cometes errores. El problema es que cuando tocan aciertos consecutivos se te puede subir el "personal branding" a la cabeza y olvidas que al final, por más especial que seas para tus amigos y tus padres, en el mundo profesional somos como arena en el mar, un granito más que suaviza la playa por donde camina el destino.

Dunas de las Calderas, Baní. República Dominicana 
Es cierto que nada crece en la zona de confort, que a ningún lugar lleva el estancamiento, que nos resistimos a aceptar ciertas situaciones como parte de nuestra cotidianidad para no terminar repitiendo lo mismo; pero también es cierto que llega un momento en que simplemente hay que estar quietos y dejar que el fuego de las dificultades (las situaciones incomodas, los desacuerdos con el jefe, los compañeros insoportables) saquen el brillo al diamante que estamos destinados a ser. Necesitamos tiempo, persistencia, paciencia, fuerza de carácter, humildad. Esto no se consigue saltando. 

Si, cada uno tiene su valor, cada uno posee cualidades únicas de las que hay que estar conscientes, dones que hay que cuidar pero que no son una gran obra por si mismos. Están ahí para completar los dones de otros y juntos forjar grandes proyectos. Necesitan pasar por el desierto que implica vivir algunas etapas e irónicamente debes agradecer a quien te da la oportunidad de pasar por ese desierto (que bien puede ser el jefe de quien tanto te quejas).

El mundo digital ha ampliado nuestros horizontes de una forma que años atrás no hubiéramos siquiera soñado. Nos ha dado un nuevo escenario, nuevas oportunidades, nos ha hecho protagonistas de nuestro propio show pero al final nos reduce a un número. Seguimos siendo arena en el mar y necesitando las mismas cualidades personales de antes para convertirnos en verdaderos expertos y que nuestros saltos, más que para subir y bajar, sean para avanzar. Que nuestro paso, por donde sea que nos toque pasar, implique la apertura y el cierre de un ciclo que ha madurado y no el escape desesperado de una situación que pudiera ser momentánea. 

La diferencia se siente cuando te vas, aunque no sepas lo que te depara el futuro, cerrar un ciclo siempre envuelve cierto grado de satisfacción que solo siente el que ha hecho lo que tiene que hacer en el momento en que ha debido hacerlo. Cuando de verdad es un experto ;) 

Hasta la próxima!


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