Ir al contenido principal

Razones de "bondad"


Cuando era niña, cuestionaba mucho el escepticismo que, a veces, mostraba mi papá ante la "buena voluntad" de algunas personas. Mi inocente y limitado razonamiento concebía la bondad como un acto que nacía y moría en sí mismo, sin ninguna otra pretensión que hacer bien, una forma de amor tan sublime que solo ve el bienestar ajeno, una bendición que solo llegaba a unos pocos que habían tenido mucha "suerte". Quién me iba a decir que unos años mas tarde (unos cuantos :p) yo sería aún más escéptica que mi padre? Que llegaría un momento en que el preferiría la justicia a la bondad, por lo menos a ese tipo de bondad que bien podría confundirse con la estrategia, cuyo proceso no tiene una sola pizca de desinterés.

No son pocos los casos en que el acto de benevolencia no es más que un perfecto disfraz para el abuso y la explotación, un tipo de bondad tan malvado en el que la víctima, encima de ser explotada, queda en deuda de agradecimiento eterno con el victimario. Alguna vez ha puesto atención a esos casos en los que una pareja de ciudad cría una niña del campo? 

- Qué buenos son ellos! Está limpiecita, come bien, seguro tendrá un  mejor futuro.

Suele decir la gente.
Esa misma niña (salvo casos excepcionales) aprende desde muy joven a cocinar y se hace cargo de la comida de la casa, limpia, cuida a los hijos de la pareja, quienes nunca le verán como a una hermana. Es una sirviente con disponibilidad 24/7 sin derecho a liquitación ni a vacaciones que para encontrarse con su "futuro mejor", muchas veces, pasará por mal agradecida y, dicho en buen dominicano, tendrá que zapatearse.

Son como esclavos que, por más que trabajen, nunca será suficiene para pagar el precio de su libertad y hasta sus hijos arrastrarán la deuda maldita que les ha sido impuesta en nombre de la bondad.

Niñas del campo - Leyre 2010 - Flickr

Y qué decir de esos jefes tan "buenos" que te dan la oportunidad, la confianza, te dejan tomar responsabilidad cuando entiendes que debes hacerlo etc? A menos que disfrutes de esos beneficios siendo increíblemente incompetente e irresponsable, lo que tus jefes te permitan hacer, o no, en el trabajo depende de tu historial de desempeño en el mismo y no de la buena voluntad de los directivos.

Si han trabajado con recursos humanos o tienen relación directa con alguien que trabaje en ese departamento, se darán cuenta de que la mayoría de las personas que andan poro ahí  buscando trabajo en realidad no quieren trabajar. Quieren un salario y una posición pero, a la hora de hacer el trabajo, dejan mucho qué desear. Cuando un empleador se encuentra con un empleado autónomo, diligente, entusiasta, responsable... es como agua en el desierto. Te dejará llegar hasta donde la estructura de la empresa y tus hablilidades te lo permitan.

Tú ganas experiencia y ellos se lucran con los resultados del trabajo. Cada uno debe estar satisfecho de la elección que ha hecho y ninguno debe algo al otro. Cualquier cosa que hagan por ti está estrechamente relacionado con lo que tú has hecho o puedes hacer por ellos. De manera que el asunto de la bondad mejor es no incluirla en el proceso y evitamos pecar de hipócritas.

Por último, en esta oportunidad, voy a hablar del tipo de bondad fruto del remordimiento o como forma de mitigar una pena.

A veces seremos beneficiados por cosas que van más allá de lo que merecemos, por personas que posiblemente ni siquiera conocemos. Es muy probable que usted tenga razón, que no merezca tal beneficio y lo mejor es que jamás intente pagar o devolver el favor porque podría terminar descubriendo que aquel acto poco tenía que ver con usted. Que aquello era solo una forma de encontrar redencion ante un remordimiento o mitiar una de esas incurables heridas del alma.


Mi intención con esto no es decir que la bondad, como tal, no existe. Sino que hay muchas razones detrás de populares actos de bondad cuya intención es vestir de santidad algo que no es más que una estrategia.

Hasta la próxima!





Entradas populares de este blog

La virtud de no encajar

Durante mucho tiempo pensé que lo ideal era ser parte de un grupo, incluir ciertas practicas en mis hábitos como norma de lo socialmente correcto: Bordar, celebrar una linda fiesta a los 15, hacerme novia de un joven valeroso a los "20 y pocos" y formar una familia normalita a los "20 y largos". Pero a medida que fui creciendo y conociendo, mi parecer ante estas cosas fue cambiando... y qué bueno! 
Sorry mommy, I'm not that kind of girl.  "Hay un tipo de persona que no encaja, pero también están aquellas que se resisten a encajar" (en ese segundo grupo me encuentran a mí ;))  Recuerdo con ilusión la primera fiesta de 15 años a la que me dejaron ir (eso si, mi papá me fue a buscar tempranísimo! :s) Era el cumpleaños de una de mis mejores amigas, todavía lo es, y yo estaba emocionada y feliz de verla tan linda y compartir con todo el grupo, ese mismo día me di cuenta que prefería ser invitada que festejada y no dejé a mi mamá organizarme fiesta de cumpl…

Hablemos del respeto

La belleza de hablar, más que pronunciar bien y utilizar palabras rebuscadas, está en honrar con hechos cada palabra que sale de nuestra boca. Hoy hablaré del respeto. La frecuencia con que utilizamos el término y la poca correspondencia que tiene, en algunos casos, con la realidad.   "El respeto es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única". Wikipedia



Este es de los términos que adornan las paredes de las aulas de educación primaria en el muro donde se escriben los valores. Respeta a tus mayores, a tus profesores, tus superiores.... pero ¿Qué hay del respeto por uno mismo? Nadie puede dar lo que no tiene, si primero no nos respetamos a nosotros mismos lo que vamos a sentir por los demás es miedo, no respeto. 
No le grito a mi madre por miedo al castigo, no…

Goodbye 2017

Que soy suficiente. Que lo mejor es que la vida pase como le de la gana. Que a veces eres tan suertuda que te toca ver cómo se cae de cabeza quien tiró la cáscara para que resbales en la vida. Que estoy felizmente cansada. Que el futuro es retante y me emociona más de lo que me asusta. Que no llega nunca la edad en la que uno por fin entiende lo que en realidad quiere en la vida y al final la opción es acomodarse en la realidad menos jodida (aparecerán seres excesivamente positivos que me dirán que no es así, pero tendré que comprobarlo en carne propia para cambiar de opinión).
Todo eso he aprendido...




Hace cuatro años de la última vez que diciembre me encontró feliz de estar estresada, agradecida de las vueltas que da la vida y con la ilusión de enfrentar expectativas muy altas sin temor a no poder cumplir, no porque me crea super poderosa sino porque sé que puedo salir del fondo si me tocara volver  caer.

No tengo metas, porque lo que mejor me ha funcionado es cuando la vida toma el cur…