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El arte de resignarse o cómo amar tu cabra

Quienes me siguen en redes sociales sabrán que me encanta eso que ahora llaman "quality time" con los sobrinos. Especialmente con mi sobrino de cariño, como él dice. El regalo más chulo que ha dado mi mejor amiga del colegio, mi hermana de otra madre. 

El caso es que el fin de semana pasado el clima nos jugó una de sus bromas y la salida que en principio era para una piscina terminó convirtiéndose en una visita al cine. Él estaba muy entusiasmado con la idea de ver "Mi Villano Favorito 3" y yo rogaba al señor que no fuera muy mala. Para mi sorpresa, fue bastante entretenida. 

En lo que el tema principal de la película se desarrollaba, una de las hijas de Gru (por favor, no me pregunten el nombre) tenía una obsesión con los unicornios y un señor le había dicho que si iba al bosque al día siguiente podría ver uno. Algo así como que las niñas de corazón inocente podían ver los unicornios que aparecían allí. Ella estaba feliz! Súper emocionada se fue a dormir temprano para salir al día siguiente a ver el unicornio. Nadie quería matar su ilusión diciéndole que los unicornios no existen. Gru lo intentó, pero no pudo.

Se levantó temprano con su mochila llena de los dulces que utilizaría como carnada para atraer al unicornio. Su hermana fue a acompañarla y juntas iniciaron una espera que se hizo larrrrga.  Cuando casi perdía las esperanza se acercó una cabra a la que le faltaba un cuerno  al lugar donde estaban los dulces, ella veía un unicornio y su corazón estaba rebosante de alegría. Había llegado el unicornio que tanto esperaba ver.   


Cuando vio a Gru, fue emocionada a mostrarle su unicornio y él le explicó que se trataba de una cabra a la que le faltaba un cuerno:

"A veces quieres un unicornio y la vida te manda una cabra"

A ella no le importó, lo abrazó y de todos modos lo adoptó. Entonces llegó la reflexión para mí: 
  • Será que mi unicornio, como el de ella, no existe? 
  • De donde saco las fuerzas, la emoción y la ingenuidad necesaria para amar la cabra que me ha tocado?  
Uno de los sentimientos relacionados con el crecimiento es la decepción. Cuando somos niños nos ilusionamos mucho con la vida, el futuro, las personas etc. La ingenuidad e inocencia propia de la niñez le pone columnas fortificadas al castillo de ilusiones que se crea en entorno en nuestras cabezas y dificulta un poco el proceso de "atrerrizaje" que implica hacerse adulto.  Con esto no quiero decir que la realidad sea mala, pero dependiendo de las expectativas que hayas establecido para el futuro, es más o menos dura de aceptar. 

En mi caso particular, en muchos aspectos me creí el cuento y mis expectativas para el futuro se parecen un poco al increíble unicornio de Agnes (ya me acordé del nombre!). Mi gran problema es que me cuesta aceptar la cabra que me ha sido asignada. 

No sé si a otros también le pasa, o si soy la única anormal, pero el lío mental entre estar segura de mí misma y tomar el cuenta el feedback de quienes te rodean, a veces me confunde un poco. Lo digo porque desde el colegio he tratado de hacer lo correcto porque es lo correcto, y es gratificante cuando otras personas reconocen tu esfuerzo y la calidad de tu trabajo, pero el mundo de los grandes no es tan justo y a veces, a pesar de hacer las cosas bien porque ya te has formado con un carácter recto, encuentras personajes que te hace poner en duda tu propia valía pero te pagan más que quienes la reconocen (y como no hay ninguna herencia esperando por tí y hay cuentas qué pagar... tragas en seco y cargas tu cruz). Si esa es "My kind of Cabra", lo siento, no puedo amarla como si fuera uniocornio y espero jamás resignarme a hacerlo porque mi indignación es la fuerza con que cuento para salir de aquí.

Si empezaron a leer pensando que encontrarían un compendio de cómo amar su cruz, lo siento. Yo soy de las que se desvela pensando en estrategias para salir de una cruz oxidada y sien remedio para encontrar un mundo de desafíos alucinantes donde pueda concentrar mis esfuerzos en verdaderos aportes. Como otros han hecho, yo también veré mi increíble unicornio en algún momento y deseo, de corazón, que nadie tenga que conformarse con cabras de un solo cuerno.

Hasta la próxima!





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