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Gratitud

Uno de los últimos MOOCs en los que participé el año pasado fue The Science Of Happiness. Por falta de tiempo (pare ser sinceros, por mala organización del tiempo) no lo puede terminar. Las lecciones no solo eran interesantes, sino que te llevaban a un profundo punto de reflexión sobre lo que estamos haciendo con nuestra vida, sobre el horroroso sistema  fundamentado en bases ficticias en que hemos convertido la cotidianidad. Más  o menos a la quinta semana del curso, nos invitaron a ser parte del 21 Day Simple Living Challenge. Como iba atrasada, cuando intenté hacer el challenge estaba terminando, así que tuve que esperara enero 2015 para empezar con un grupo nuevo. 

Cada día, por 21 días, recibíamos un mail con tips de cosas que podemos cambiar, mejorar o eliminar de nuestras rutinas para vivir de forma mas simple y, a largo plazo, ser más felices. Mindfulness, slow down, eliminar las cosas que tenemos demás en nuestras casas... Hasta que un día la tarea era hacer una lista de diez cosas por las que estás agradecido.  Tomé mi libreta y empecé a escribir, cuando iba por la número 5 se me habían acabado las ideas. Le había  dado la vuelta a mis pensamientos y llegué a la conclusión de que no había que hacer una larga lista de cosas  porque ahí se encerraba todo. Cinco pequeñas oraciones que no era más que la evidencia de que me encontraba en una de estas situaciones: 

- Llevaba una vida exageradamente miserable (que no es mi caso).
- Estaba dando por sentado muchas cosas por las que debe estar agradecida, el siguiente paso sería el egoísmo en estado puro (este sí era mi caso).

Mientras seguía buscando explicación a mi triste lista de agradeciemientos, recibí un mensaje de mi amigo ucraniano Pavel, ya les había hablado de él en este post. Empezamos a hablar y me contaba cómo la guerra ha dejado su ciudad en un estado en que nunca antes la había visto, cómo se había llevado consigo la vida, su vida, su juventud y su futuro. Me decía que acababa de recibir una carta de reclutamiento, que no podía salir del país y que no iba a esconderse.

- My live, the best time of my life. My future. I hate all about this country. 

La guerra se había llevado también el optimismo que lo caracterizaba hace más o menos tres meses. Yo no sabía qué decirle. Es demasiado inteligente como para decirle un cliché de cumplimiento, hacer algo así sería como darle el peor de los insultos. Yo estaba consciente de que lo que viene sería aún ,más duro para él. Me decía  que ya no le importaba lo que le pudiera ocurrir, pero estaban sus sobrinas, unas gemelas hermosas de seis años que veían en él una figura paterna porque su verdadero padre nunca las quiso conocer. Esta vez no podía ser su héroe, no sabía cómo protegerlas.

Miré mi lista, tomé la libreta y empecé a escribir de nuevo. Llevaba ya como 20 oraciones y no podía parar de escribir, habían tantas cosas aguardando por aparecer ahí, pero las quejas se habían adelantado a la gratitud y había dado por hecho muchas cosas por las que cada segundo de mi vida debo estar agradecida. Cada vez que tengo oportunidad de hablar con Pavel, siento que la vida me da un bofetada, una necesaria sacudida para que me de cuenta de lo dichosa que he sido desde el día en que nací y lo tonta que puedo llegar a ser cuando dejo que el ruido del día a día le gane a los milagros encerrados en cada instante de la vida. 

No todo el mundo es libre, no todos pueden soñar con un futuro, no todos pueden dormir tranquilos, ninguna bomba amenaza la seguridad de los niños de mi familia o de los hijos de mis amigos, o de mis vecinos. Nuestra vida es una gran cosa, es el sueño que mucha gente, del otro lado del mundo, no pueden siquiera imaginar. No es justo que tenga uno que mirar la desgracia ajena para empezar a agradecer las bendiciones propias. 

He sido muy tonta, una tonta que tiene una lista de cosas por agradecer que cada día se torna infinita :) 

Hasta la próxima!  



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